Una casa abierta

Después de varias semanas de trabajo, esta web está por fin abierta.

La imagino como una casa: un lugar al que se puede llegar sin prisa, recorrer sus habitaciones y encontrar reunidas piezas que durante mucho tiempo estuvieron dispersas. La música, la historia, las fotografías, el Diario, Noctambulosis y los perfiles oficiales tienen ahora un mismo lugar desde el que conversar.

Quiero agradecer de manera muy especial a todas las personas que han ayudado a hacerlo posible. A quienes han aportado tiempo y conocimientos; a quienes han compartido fotografías, textos y documentación; a quienes han revisado, corregido, escuchado, opinado y encontrado soluciones cuando algo todavía no encajaba. Esta casa también está hecha de esa generosidad.

No quería construir un museo del pasado. Quería abrir un espacio desde el que poder mirar hacia atrás con cuidado, pero también hacia delante. Un lugar donde la trayectoria pueda respirarse sin quedar inmóvil, y donde lo que está por venir tenga sitio para empezar a existir.

La web no está terminada, ni pretende estarlo. Seguirá creciendo con la música, con los caminos que aún quedan por recorrer y con el universo de Noctambulosis. Habrá nuevas páginas, imágenes, notas, conciertos, fragmentos y silencios.

Por ahora, la puerta está abierta. Gracias por entrar.